Estrés y sobrepeso, mucho más conectados de lo que pensamos
El estrés hace que podamos excedernos con la comida y aumentemos el “picoteo compulsivo”
El deporte, una dieta equilibrada y una actitud positiva ante la vida son los mejores remedios para evitar caer en el estrés emocional
Madrid, 3 de febrero de 2010
Ya olvidadas las vacaciones navideñas, la rutina laboral pasa factura a muchos trabajadores, que caen en pequeñas depresiones o sufren periodos de estrés, lo que les puede inducir a excederse con la comida.
Según el doctor Ignacio Ferrando, director de Comunicación Médica de Sanitas, “parte de nuestro instinto de supervivencia y autorecompensa reside en la comida, lo que nos impulsa a buscar en ella instintivamente la satisfacción perdida en los problemas cotidianos”. Por tanto, un hambre desmedida o un “ansia de picar” incontrolada son señales que no debemos despreciar, pues nos indican que algo ocurre y que, de obviarlas, podrían acarrearnos serias consecuencias.
La ingesta de alimentos poco saludables o la ruptura de los hábitos alimenticios puede desembocar en la falta de algunos nutrientes y en la consiguiente bajada de defensas, debilitando así nuestro sistema inmunitario y provocándonos estrés físico que, al mismo tiempo, origina episodios de estrés emocional, el cual intentamos mitigar auto recompensándonos a través de la comida.
Se trata de un círculo vicioso al que debemos poner fin lo antes posible, pues las consecuencias clínicas derivadas del exceso de peso son múltiples: trastornos cardiocirculatorios, artrosis, disfunción hepática, diabetes, arteriosclerosis… Bien lo sabe la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), cuyo último estudio revela que el 53,5% de la población española entre 25 y 60 años presenta exceso de peso, de los que un 39% tiene sobrepeso y un 14,5% padece obesidad.
Consejos para evitar el estrés emocional y el sobrepeso
El doctor Ferrando nos ofrece algunos consejos para evitar caer en un cuadro de estrés y un aumento considerable del peso:
1. Evita ingerir café y alcohol y si lo toma, hazlo de forma moderada. Estas sustancias sobreactivan el organismo y aunque provoquen una sensación de relajación, ésta es transitoria.
2. Haz deporte al menos tres veces por semana. El esfuerzo físico moderado estimula la segregación de endorfinas, que influyen positivamente en nuestro estado de ánimo
3. Mantén una dieta equilibrada. Esto no sólo te ayudará a enfrentarte a situaciones de la vida cotidiana con mayor fuerza y aguante, además, verte mejor físicamente te ayudará a mejorar tu estado de ánimo
4. Ingiere alimentos ricos en vitaminas A, B y C y en minerales. Las frutas y verduras frescas, así como los frutos secos y el pescado al vapor, te aportarán todos los nutrientes necesarios para evitar la fatiga y el estrés diario.
5. Duerme 8 horas diarias. Procura seguir una rutina de sueño evitando dormir poco entre semana y aumentando las horas de sueño excesivamente los fines de semana. Una media de ocho horas al día es lo ideal para que nuestro organismo esté al 100% al comenzar el día.
6. Tómate al menos 15 minutos cada día para cerrar los ojos, respirar profundamente y dejar la mente en blanco.
7. Enfréntate al día a día con una actitud positiva. Piensa que todo pasa y busca recompensarte de los malos ratos de otra manera que no sea comiendo.
8. Cada cierto tiempo, escribe tu escala de valores en la vida y comprueba si se corresponde con el tiempo que dedicas a cada uno de ellos. Si no es así, haz un esfuerzo por cambiar de estilo de vida.
9. Acepta ayuda de los que más te quieren. Si solo no puedes hacer frente a tu situación, apóyate en familiares, amigos e incluso profesionales que te echen una mano.
10. Aprende a disfrutar de los pequeños placeres de la vida, sonríe más y trata de controlar tus emociones evitando caer en la tentación de refugiarte en la comida.